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Dormir más y mejor!

El problema se dispara a fin de año. Es porque la TV, celular y tabletas ocupan tiempo de descanso. Además, el estrés y la ansiedad crecen en esta época.

Ciudad de Buenos Aires (Argentina).- En la Argentina, 1 de cada 4 personas sufre trastornos de sueño: tienen dificultades para conciliarlo y, además, duermen poco, 6 horas en promedio, dos menos de lo que dormían hace 40 años. Los expertos afirman que es porque cada vez se hacen más cosas y porque las pantallas (TV, computadora, celular, tabletas) ocupan tiempo que debería ser de descanso. Los problemas para dormir se agudizan durante noviembre y diciembre, debido a que la ansiedad y el estrés de fin de año (exámenes, tareas pendientes, cansancio acumulado, organización de vacaciones y fiestas) se superponen a estas conductas habituales.

Investigadores de la Sociedad Latinoamericana de Sueño e investigadores del Conicet estiman que hay un 20% más de trastornos de sueño que en el resto del año, y esto coincide con las estadísticas vitales que en los últimos meses del año registran más casos de infartos de miocardio y accidentes cerebro vasculares. A fin de año, en los grupos de la población más vulnerables a este tipo de trastornos, se superponen la ansiedad y estrés a la privación de sueño.

– El aumento de casos es significativo

Alrededor del 20%, en base a las estadísticas vitales de infartos y ACV, explica Daniel Cardinali, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet en la UCA. “Somos la primera generación privada de sueño. Dormimos cada vez menos horas, ya que pasar las noches ante las pantallas roba, por un lado, horas al período natural de sueño reduciéndolo a niveles de peligro; y por el otro, la luz del monitor produce retardos en el reloj biológico, haciendo que el sueño sea más tardío en noches subsiguientes. Además, inhibe la liberación de la melatonina, la hormona natural que actúa como inductora del sueño”, explica Cardinali.

Según un estudio de la Sociedad latinoamericana de Sueño, que incluyó áreas urbanas de Buenos Aires, San Pablo y México DF, el promedio de horas de sueño es de 6, aunque la gran mayoría de las personas entrevistadas manifestaron como deseable dormir ocho. Según este estudio, el último realizado sobre el tema en el 2000, el 68% de la población urbana tiene trastornos diversos en el sueño, lo que produce consecuencias emocionales (en la conducta, los afectos) y en las habilidades cognitivas (pérdida de la memoria y la atención).

– El sueño es una necesidad fisiológica básica

Como alimentarnos adecuadamente o respirar. Es vital para la reparación de nuestro cuerpo, la consolidación de lo aprendido en el día y la memoria. Cuando una persona se acuesta a dormir por la noche, el cerebro experimenta un proceso que es vital para el aprendizaje, la memoria y el rendimiento. Los estudios científicos muestran que la cantidad y la calidad del tiempo destinado al reposo guardan una relación directa con la capacidad de resolver problemas y adquirir nuevas habilidades.

“Descansar funciona como la elongación de los músculos de antes del ejercicio, incrementando la capacidad del cerebro para adaptarse eficazmente a las exigencias que se nos plantean a diario y alcanzar una nueva perspectiva de los problemas”, señala Daniel Vigo, doctor en Ciencias Fisiológicas e investigador del Conicet en la UCA. “La falta de sueño nos hace sentir y actuar como si estuviéramos borrachos, en el corto plazo estamos irritables, desenfocados y con riesgo de cometer errores o sufrir accidentes”.

Otros trabajos epidemiológicos subrayan el vínculo entre privación de sueño y patologías como la obesidad, la hipertensión arterial y la diabetes. Una de las consecuencias de esta situación es el aumento de los trastornos respiratorios durante el sueño, que sufre cerca del 10% de la población (básicamente, ronquidos con interrupciones de la respiración o apneas). Además, la falta de sueño produce alteraciones en el estado de ánimo como ansiedad, irritabilidad o frustración, lo que genera mal clima de trabajo o en la vida familiar. También decae el rendimiento sexual, así como también el estado de ánimo y humor para disfrutar un momento de placer.

“Vivimos en una sociedad 24/7 (24 horas los siete días de la semana) en donde la globalización, la hiperconectividad y la sensación de tener que estar permanentemente disponibles, atentan contra los espacios de recuperación”, sostiene Daniel Leynaud, director de Selfishness, el primer siestario del país. Por eso, varios estudios recomiendan descansar media hora a la tarde para “resetearnos” para el resto del día.

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