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La estrecha relación entre depresión y obesidad

La obesidad se ha convertido en una auténtica epidemia en la sociedad actual. Millones de Personas mayores de 18 años tienen problemas relacionados con el peso. Pero además, su relación con la depresión es demasiado peligrosa: la obesidad estaría asociada con un mayor riesgo de sufrir depresión y, a su vez, ésta se relacionaría con una mayor probabilidad de desarrollar obesidad. La psicoterapia es el tratamiento indicado, con el objetivo de enseñar a resolver conflictos, sin recurrir a la evasión y la gratificación inmediata que proporciona la comida. 

 

El riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta en un 58% entre quienes tienen depresión. Son los datos de un metanálisis de 15 estudios, publicado en la revista “Archives of General Psychiatry”.

La obesidad no es un trastorno psiquiátrico, así que muchos de los episodios depresivos que sufren las personas con obesidad son reactivos, es decir, no se deben a una depresión endógena, sino que el hecho de estar obesos les deprime. La depresión es una consecuencia de la obesidad.

Las personas obesas no se gustan y se deprimen. En el caso de las mujeres, según expertos, la depresión es más profunda, porque tienen más vergüenza de su obesidad.

La asociación entre obesidad y depresión tiene relación con verse mal y con problemas socioeconómicos”. Los estudios indican que la incidencia de la obesidad es mayor en las clases más desfavorecidas porque “comen menos carne y pescado, comen más grasas poco saludables y hacen menos deporte”, cita los expertos. “Estos son ambientes que favorecen la depresión”.

Ansiedad y atracones

Las personas obesas y deprimidas sufren angustia, son frágiles, se sienten inseguras y no disfrutan de buenas relaciones sociales

A pesar de la relación entre depresión y obesidad, las personas obesas se desarrolla también mucha ansiedad, inseguridad y fragilidad. La ansiedad se puede canalizar en impulsividad y, a menudo, causa un trastorno por atracón, que se traduce en una necesidad imperiosa de comer hasta que el cuerpo no puede más. Entonces, o se para o se provoca el vómito. Algunas personas pueden ingerir más de 5.000 calorías en un atracón.

Cuando esto ocurre, se comen muchos hidratos de carbono porque las personas buscan sentirse saciadas. en algunos casos “se da una auténtica adicción a la comida porque se busca llenar un vacío, calmar la ansiedad”.

Psicoterapia en obesidad y con depresión

La psicoterapia cognitivo-conductual está indicada para las personas obesas que sufren depresión. El objetivo se centra en aprender pautas alimenticias, mejorar la autoestima, desarrollar habilidades sociales, favorecer la motivación para bajar de peso y adquirir pautas para hacer ejercicio. Aparte de reducir el peso de una forma continuada, también se aprende a resolver conflictos sin recurrir a la evasión y la gratificación inmediata que proporciona la comida.

Montse Bascuas, psicóloga del Instituto de Trastornos Alimentarios de Barcelona, explica que “las personas obesas no son felices”, pero a pesar de que muchas se deprimen, otras cuentan con un entorno social adecuado y consiguen evitarlo. Estos trastornos se superan con tratamiento médico y psicoterapia, además de un tratamiento farmacológico, “puesto que los antidepresivos combaten esta enfermedad y tienen un efecto saciante”. Las personas obesas y deprimidas sufren angustia, son frágiles, se sienten inseguras y tampoco disfrutan de buenas y variadas relaciones sociales.

Por este motivo, es necesario que la psicoterapia trabaje múltiples aspectos de la vida de la persona, como ideas irracionales que terminan por desvalorizar a muchos afectados. Un ejemplo es la técnica de reestructuración cognitiva, que modifica los pensamientos negativos por otros más adaptativos. De igual modo, es habitual un componente de ansiedad que puede convertirse en un impulso para comer en exceso, por lo que también se insiste en las técnicas de relajación.

La psicoterapia se estructura en tres etapas para lograr que el paciente no fracase. En una primera etapa, se intenta que pierda peso pero también se trabaja la motivación. En una segunda etapa, se elabora la imagen corporal, se aprende a ocupar el tiempo libre de una forma saludable y se anima a practicar más ejercicio. Por último, se continúa con el trabajo psicoeducativo y se pone el acento en mejorar las habilidades sociales, así como en la relación con la comida. “Muchas personas obesas y deprimidas se sienten solas, tienen pocas relaciones sociales y escasas motivaciones. La comida se convierte en una gratificación inmediata”, explica Bascuas.

Como conclusión Acudí a tu Medico de Cabecera y tené en cuenta que Comer en exceso es una forma de compensar carencias emocionales, aunque tras un atracón o una ingesta excesiva se desarrolla a menudo un sentimiento de culpa.

De este modo, los síntomas depresivos empeoran y de ahí que en un tratamiento psicoterapéutico se enseñen pautas para gestionar todos los aspectos relacionados con la comida. Bascuas dice : ..”Lo llamamos taller de cocina. En él se aprende a cocinar de una forma sana, sin exceso de hidratos ni fritos, y a comprar de una forma lógica, sin llenar con alimentos poco saludables”. Numerosas personas confunden el hambre con otras sensaciones y, por ello, “se les enseña a que distingan la sensación de hambre del nerviosismo”.

 

 

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